Hay personas que jamás enloquecen. Ni siquiera tienen un instante de locura. Qué vida tan horrible deben padecer. Y nosotros, unos pobres dementes y desequilibrados dando pena con nuestra bipolaridad. Pobres cuerdos que creen que viven, y que nunca se acercarán a un lunático por miedo. Jamás conocerán a una persona que viva de verdad, y haya experimentado lo suficiente la vida, como para estar loco, loco de remate. A una de esas personas que vale la pena conocer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario